Música y arquitectura

La arquitectura y la música son dos reconocidas artes que llegan a inspirar al ser humano. Ambas se pueden complementar para motivar a las personas de una manera original. Hay muchas maneras de crear elementos arquitectónicos que den calidad al diseño y, entre ellos, están –al igual que en la música– el ritmo y la repetición de los elementos. En la música, las notas se combinan en una partitura de una manera determinada para crear un tono musical único. Es la combinación y la repetición de las notas lo que crea cada canción y le da un ritmo original. En la arquitectura, el ritmo es expresado a través de la repetición de formas, materiales, patrones y colores que se repiten, más de tres veces, en un determinado espacio. De esta manera se crean fachadas o ambientes que tienen una expresión, un movimiento y un carácter únicos gracias a la combinación armoniosa de elementos. Proyectos como el Centro Cultural Jean Marie Tjibaou en Nueva Caledonia nos muestran la composición de espacios mediante elementos repetitivos que van creciendo en tamaño para crear formas únicas en madera y acero inoxidable. Al repetir los espacios creados con formas innovadoras en distintas escalas y al agruparlas en espacios definidos, se crea un centro cultural armonioso que, si fuera una pieza musical, podría decirse que es una partitura compuesta de acordes

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